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Tiempos pasados‏

29 Enero 2010
Por admin in Columnas, Re-flexiones

Columna de Alejandro Emmer.

Fue justo después de la última elección que pasé por la que antes fue mi casa, mi hogar. Es un espacio significativo para mi. Fue ahí donde creció mi madre, ahí donde se casaron mis padres, ahí donde murió mi abuelo y ahí también fue el lugar en el que habité junto a mis hermanos cuando llegué desde mi natal Viña del Mar. Ahí crecí y me desarrollé. Viví mis primeros años de juventud. Hoy está en manos de un pariente lejano que la convertirá en una oficina. Así es que antes que comience a ser lo que será, entré para recorrerla, probablemente por última vez, y la marea de emociones y recuerdos me arrastró completamente. Cada espacio guardaba una imagen, un sonido, una emoción. Saqué las fotos de rigor que luego les mostré a mis hermanos, pero la nostalgia me acompaña desde ese día.

Escribo sobre mi antiguo hogar desde una playa a la que he vuelto después de 18 años, el mismo tiempo que ha pasado desde que todos abandonamos nuestra antigua casa. Son las sincronías de la vida que nos sitúan en espacios pasados y, sin embargo, las emociones ya no son esas de ayer.

Siento, al recorrer estas arenas, que ya no pertenezco a este lugar. Ya no son las mismas que recorrí antes, tan lleno de alegría y pasiones; completamente sumergido en las emociones, en el momento presente que es, con el correr de los años, el gran tesoro que tuvimos sin darnos cuenta.

Ha cambiado todo a favor de una nueva generación que vive estos tiempos como nosotros vivimos ayer los nuestros. Los miro con distancia prudente y noto en sus rostros lo mismo que vi en los nuestros en mi época. Todavía no saben que somos todos uno viviendo este juego por turnos, juego que por lo demás jamás cambia, es siempre el mismo. Y en ese juego, en esta posta de emociones, los más veteranos espejan en mi sus épocas pasadas. Parece una enorme cadena en que cada eslabón es un tiempo pasado. Nosotros, los de ayer, ya no somos los mismos.

Por lo mismo, he decidido que no es aconsejable volver a lugares donde se vivió tan intensamente después de tanto tiempo. Se pierde la necesaria asimilación que entrega lo periódico, lo cotidiano, y con eso, la armonía con que debemos enfrentar el paso del tiempo y las emociones.

Así es que he decidido que para mi es mejor dejarlos en la memoria, sobre todo si además cambian su aspecto por otro que te recuerda a diario que ya nada es lo mismo; ni las personas ni los lugares… ni tampoco uno. Debemos saber reservarnos. Esa es nuestra prueba de independencia del tiempo y nuestras nostalgias.

Hasta más vernos.

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Comentarios Feed

Un Comentario

  1. danych11 Febrero 2010 @ 22:08

    Que mal que mi comentario sea tan corto.. lo unico que puedo decir es, me encanta..



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