Columna de Alejandro Emmer.
Y asumió Piñera mientras la tierra insistía en hacerse presente, como un presagio de lo que será su mandato. Entre tanto, Bachelet salía ovacionada y reconocida por una inmensa masa, lo que se confirma en su elevadísimo porcentaje de aprobación. Al respecto he sido claro y me parece que mucho de esa aprobación es más por su innegable ángel e imagen de “mami”que genera en un colectivo nacional que siempre ha carecido de una presencia o imagen paterna fuerte y responsable, cuando no, nula, que a sus posibles méritos.
Por lo tanto, es obvio que su gobierno no me gustó. Primero que nada, siguió la vieja línea de la concertación, que no fue otra que, a falta de capacidades propias, mantuvo el modelito sin hacerle cambios. En base a él, trató de inyectar plata en educación y salud, en bonitos por doquier, que eran pescado regalado y no cañas de pescar. La clase media apenas si se vio beneficiada por ella y los anteriores mandatos; fue más bien lo contrario: seguimos siendo los eternos asfixiados e ignorados. Y cuando digo cambios, me refiero a uno fundamental: compensar la injusticia en la redistribución del ingreso, que, tras veinte años de concertación, sigue igual de paupérrima. Una vergüenza.
Mejor ni menciono lo del Transantiago, que aunque venía como herencia del Señor de la Querencia, Lagos, el incuestionable señor Lagos, que en un acto de cobardía y deslealtad enorme le endosó la responsabilidad por el desastre a ella, igualmente cometió un error garrafal al no modificar profundamente el plan, mismo que tanto daño ha causado. Conozco de cerca el tema, diría que desde adentro, y les aseguro que ha sido una herida sangrante para las personas y el erario nacional.
En lo que respecta a su manejo durante la rebelión de los pingüinos y en este terremoto, que ya rozó lo increíblemente ineficiente, los hechos hablan por si mismos. Aquí no corren las descalificaciones y empates furiosos de los partidarios del gobierno, que quieren desviar la atención del foco central – y que no es otra que la crítica justa por su ineficiencia de parte de quienes los votamos a ellos – porque resulta que sus representantes ideológicos dejaron la embarrada y eso no lo aceptan ni toleran. Eso es bajo, miope y muy egoísta. A esa gente taaan ofendida por las críticas, y que sin embargo es la primera en escupir y querer castrar a quienes critican antes que hacer un mea culpa, les interesa más la politiquería barata que el país, y son justamente ese tipo de personas y actitudes las que complotan contra la libertad y crecimiento de las naciones. Además, con sus reacciones mezquinas, su cero autocrítica y argumentos tan básicos como desesperados, lo único que generan es un gran daño, porque con esa misma postura fundamentalista y miope nos acercan al nefasto fanatismo partidista, que es primo hermano de las tiranías; mismas que tanto daño nos ha hecho en el pasado, y por las que muchos sufrimos y luchamos.
En cuanto a Piñera, años tardaremos en levantarnos; y probablemente sean más años que su mandato. Espero que esa alza, de darse, sea digna y complementaria a un desarrollo real. Que las mediaguas no sean el único norte al que puedan aspirar los chilenos que lo perdieron todo, desde su forma de vida hasta sus bienes. De lo contrario, seremos un país más pobre, más injusto y más alejado del desarrollo. Y eso no lo merecemos. Han sido décadas de sacrificio e injusticias que no pueden quedar sin resolverse y recompensarse.
Para eso, lo primero debería ser el cambiar las ruedas de la economía, pues éstas están agotadas. El modelo exportador de commodities ya está rancio y es ineficiente. No basta. Por ese modelo es que se tiene una educación pública paupérrima, pues como he dicho tantas veces ya, no requiere de seres pensantes, sino de ejecutantes. Y así estamos, con una élite altamente capacitada y poderosa, que quiere mantener el status quo social y económico para su exclusivo beneficio, y una enorme masa embrutecida entre una vida difícil, una pésima educación, medios audiovisuales cada vez más idiotizantes, y que cree que por tener un plasma, ya lo logró. No es así. Se requiere de otros modelos, como por ejemplo el finlandés, que sin ser perfecto, sí fijó bien sus prioridades, mismas que se basan en la equidad, eficiencia y desarrollo tecnológico, lo que redundó en un crecimiento ad hoc en sus estándares educacionales y sociales, debido a que se necesitaba un pueblo instruido según esos mismos estándares y necesidades; y así les ha ido también.
Como vemos, natura mediante, las esperanzas de ver reducidas las brechas de la pobreza y la desigualdad en las manos de quienes construyeron y levantaron este modelo excluyente e injusto, al parecer dormirán un largo sueño, porque ahora la prioridad es la reconstrucción, misma que debería dinamizar la economía, aunque esta sea una dinámica superficial. Entonces, al menos en este gobierno será difícil construir un modelo que cumpla con las dos necesidades más importantes: reconstruir y crecer con igualdad. Mientras tanto, a seguir trabajando unidos. No sólo es fundamental; es lo único.
Hasta más vernos.













SI BIEN ES CIERTO DE ALGUNA U OTRA MANERA TODOS ESTABAMOS YA CHATOS CON LA CONCERTACION Y SU MODELO POLITICO QUE EN UN COMIENZO LOGRO LEVANTAR UNA BANDERA PARA LA IGUALDAD QUE NUNCA LLEGO ES POR ESO QUE OCURRIO EL CAMBIO PARA BIEN DE UNOS Y MAL DE OTROS ESPEREMOS QUE ESTA SEA LA OPURTUNIDAD VERDADERA DE UN VUELCO EN LA EQUIDAD SOCIAL POR DONDE NO HEMOS PODIDO VER EL NORTE AUQUE NO PUEDO DEJAR DE SENTIR QUE SEGUIMOS EXTRAVIADOS CON NUESTRAS ELECCIONES EL CAMBIO FUE DIAMETRALMENTE OPUESTO YA QUE LOS GOBERNANTES DE TURNO SON EN SU MAYORIA DUEÑOS DE EMPRESAS O ME EQUIVOCO? REALMENTE ESTARAN EN CONDICIONES DE LLEGAR A NIVELAR LA BALANZA SI ESO CONLLEVA A QUE TENDRAN QUE DESPRENDERSE DEL FLUJO QUE HOY TIENEN SUS CAJAS PARA ENTREGAR POLITICAS IGUALITARIAS? DIFICIL TAREA…